Hoy es un día difícil. Después de dos semanas de ires y venires, entre que me amas y no, en que apenas me quieres, en que tal vez vuelvas y nunca vas a volver... este tal vez sea el día más difícil.
No imaginas siquiera el dolor que me produjo saber que te ibas, que me dejabas, que nos dejabas. No imaginas el llanto amargo que inundó mis días, ni la angustia, ni el miedo, ni el dolor. No puedes imaginarlo porque ahora tienes una nueva ilusión y, claro, lo que sientes por ella ahoga todo lo que todavía puedas sentir por mi.
Y vienes, vienes a verla... a ella, que es todo lo que siempre soñamos y para mí, ahora más que nunca, es el resultado, la prueba de que nos amamos tanto, la prueba de que me amaste con locura y que yo te dí mi vida, cada día... hasta que te fuiste.
Vienes y noto tu confusión, sé que en el fondo de tu corazón quieres estar aquí, pero también allá. Quieres tener esta experiencia, vivir esta aventura, recobrar la libertad que tú mismo entregaste para formar esta familia.
Lo entiendo, te entiendo. A veces dices que si, que me amas, otras veces dices que no que ya no hay nada, anoche dijiste que no me amabas que solo me querías mucho... se te olvido que el amor cambia, crece y madura... ahora corres detrás del enamoramiento pasajero... también pasará mi amor y también te sentirás como ahora conmigo... pero tendrás que vivirlo por ti mismo para saberlo.
Anoche decías que ya nunca vas a volver, pero finalizaste diciendo que había que esperar. ¿Esperar qué? ¿A que tú vivas tu aventura y a mi me destruya la tristeza? ¿A que te des cuenta de que si me amas y que esta familia vale más que lo que andas buscando? ¿Esperar que me canse de esperar?
Podría haberme mantenido con estas dudas durante meses, tal vez, incluso, por años. Pero lo mataste todo, me usaste, te aprovechaste de mi amor, de mi debilidad, de mi tristeza. Me usaste. Me engañaste.
Pero en honor al amor que te tengo, al amor que sé que todavía me tienes, pero, especialmente al gran amor que nos tuvimos y que brilla en los ojos de tu hija todos los días, no voy a permitir que vayamos más allá. Hoy me siento triste, porque ya no hay esperanza, hoy siento que ya no hay vuelta atrás... siento al amor acurrucarse en mi pecho sin al esperanza de ser abrazado... más bien sabiendo que incluso yo... lo he abandonado.


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